Aunque depende mucho de cada uno y de las circunstancias, es muy habitual y sabido que la primera noche de hotel o «fuera de casa» suele resultar poco cómoda y se duerme como a medio gas.
Conocido como el efecto «primera noche», se cree que se trata de un mecanismo que nos mantiene en vigilia involuntaria y alerta cuando dormimos fuera de casa; fuera de nuestra cama habitual, conocida, reconocida y segura.
En New Scientist, Sleeping away from home? Half your brain is still awake,
El cerebro se niega a dormirse del todo cuando te acuestas a un entorno desconocido. Este efecto «primera noche» es bien conocido en la investigación del sueño. De hecho, al estudiar patrones de sueño los investigadores suelen descartar los datos recogidos durante la primera noche, para permitir a los voluntarios que se acostumbre a su nuevo dormitorio.
Al medir la actividad cerebral en esas circunstancias, el investigador Masako Tamaki comprobó la actividad cerebral en una decena de voluntarios que durmiron en el laboratorio dos noches distintas, separadas por una semana,
La primer noche, la fase de sueño lento fue menos profunda en el lado izquierdo del cerebro que en el derecho, sugiriendo que el hemisferio izquierdo se mantuvo más alerta, en un estado más propio de estar despierto (...) en la segunda noche en cambio la fase de sueño lento del lado izquierdo fue más profunda, parecida a la del lado derecho. Los investigadores se dieron cuenta de que cuanto más parecida es la …