Mucha gente es cada vez menos amiga de las llamadas de voz, por no hablar de las reuniones en persona, de cara a trabajar eficientemente. Aunque con sus matices, se trata básicamente del fenóneno de la comunicación síncrona frente a la asíncrona, muchas veces superior. En la primera modalidad quienes participan deben hacerlo a la vez (ej. una llamada de teléfono), mientras que en la segunda (ej. un hilo de correos, o un canal de chat / WhatsApp, Slack, Buffer) cada cual contesta cuando puede/quiere. Incluso los chats «en directo» parecen estar de capa caída.
Andy Cook de Tettra, una empresa que desarrolla apps para esto, lo ha explicado junto con otros detalles acerca de lo que se sabe sobre el trabajo en equipo en una anotación: How to Make Asynchronous Communication Work for Your Team («Cómo hacer que las comunicaciones asíncronas funcionen para tu equipo»). En ella hay una gráfica aplastante que explica la raíz del problema: cuando se está concentrado trabajando en algo, una interrupción hace que se necesite mucho tiempo para volver a ese estado de concentración; mucho más de lo que la gente se piensa. Cook lo estima en 26 minutos, pero hay quien dice que puede ser incluso más.
La mítica taza (también camiseta) «Sobreviví a otra reunión que debería haber sido un e-mail» / AliExpress
Por esta misma razón es por lo que para no salirse de ese estado de concentración debido a las interrupciones de la vida cotidiana se suelen dar todo …